In memoriam

jose cantero doctor

Conocí a Pepe Cantero a mediados de los setenta, durante un Congreso de la ya desaparecida L´Amicale Internationale de Chirurgie de la Main en Arles (sur de Francia), al que además de los habituales participantes franceses y suizos, asistieron un pequeño número de cirujanos españoles e italianos. Me acompañaba Paco Galván, compañero de Asepeyo-Madrid , y sin conocernos previamente, Pepe nos invitó a comer en un restaurante que excedía nuestras posibilidades económicas, por el muy desfavorable cambio franco/peseta de aquel entonces. Fue el punto de partida de una prolongada amistad, que en el caso de Paco se extendió al ámbito de sus respectivas familias durante muchos años. No acabó bien aquel congreso para Pepe. Arles es una ciudad muy taurina , y uno de los actos sociales fue intentar torear una vaquilla, que mandó a Pepe por los aires, cayendo ´malamente´ y regresando a Lausanne con la muñeca escayolada, no recuerdo bien si por una fractura del escafoides o del radio distal.

Ya en aquel primer encuentro, me di cuenta de la profunda formación profesional de Pepe, quien nacido en Madrid en 1931, había estudiado en la Universidad de Valencia, y entrado en el ámbito de la COT bajo la tutela del Dr. E. López Trigo, y a la vez en Cirugía Plástica con el Dr. F. Monzonis. Defensor de unas firmes ideas políticas, nada concordantes con las que imperaban en la España de la postguerra civil, tomó le decisión de emigrar a Suiza. Trabajó sucesivamente en Hospitales de las ciudades de Langenthal, Neuchatel y finalmente en Lausanne.

La conversación con Pepe era por norma amena y enriquecedora, y siempre encontraba el tiempo necesario para la tertulia ….. y la última copa.   Fue   fácil   para   él,   ganarse   el   afecto   de   muchos   cirujanos

pertenecientes a la Secma, tales como Javier Noya y Rafael Mena, pero especialmente el de Fernando Fonseca. Cuando se jubiló Pepe se fue a vivir a Begur, y durante varios años, fue un altruista ´ayudante´ de Fernando en su quirófano de Gerona.

Pepe ingresó en 1972 en la SECMA como Miembro Extranjero, y fue un asiduo asistente a los Congresos SECMA, y a otras reuniones organizadas en España, tales como las de las Mutuas Asepeyo y La Fraternidad en Madrid. Asimismo, nos acompañó en varios de los Congresos ILA, comenzando por el primero, celebrado en Punta Cana en abril de 1988, donde el buen ambiente le ayudó a olvidar momentáneamente, un episodio tan desgraciado como fue el temprano fallecimiento de su esposa Margarita, a la que él llamaba ´mi menuda´.

En el ámbito profesional, quiero recalcar el respeto que le tenían sus colegas, no solo los suizos, sino también los franceses e italianos, lo que se tradujo en su admisión como miembro de las Sociedades de Cirugía de la Mano de ambos países. Sus compañeros en la Clinique Chirurgical et Permanence de Longeraie (Lausanne) le tenían en gran estima, empezando por su Jefe, el gran cirujano Claude Verdan, quien decidió nombrarle Jefe Clínico del Servicio de Urgencias, un cargo que le permitió adquirir una gran experiencia en los traumatismos graves de la mano, como expuso en un histórico artículo publicado en nuestra revista en junio/1974.

Con Verdan, compartió su pasión por las lesiones de los tendones flexores de los dedos de la mano, un tema sobre el que publicó diversos artículos, y que le escuché con deleite en varias ocasiones. Al poco de llegar a Lausanne, operó de urgencia a un joven que se había seccionado los dos tendones flexores de un dedo. Siendo una herida limpia, optó por suturarlos, llevando la contraria a la tesis predominante en aquel entonces de suturar tan solo el flexor profundo. Verdan le echó la correspondiente bronca al enterarse al día siguiente , pero viendo su buen resultado, admitió esta opción…. que terminó por defender como propia.

Presentó en 1981 su Tesis Doctoral en Lausanne, una elegante contribución al estudio de las anomalías musculares de la mano y del antebrazo, aportando 58 casos propios. Dicha Tesis fue galardonada con el premio Cesar Roux a la mejor tesis de dicho año, y confieso que ha sido mi guía en este tema desde que me la obsequió.

Creo que su figura, tanto en lo personal como en lo profesional, será recordada con cariño y respeto por todos aquellos que tuvimos la suerte de conocerle. Su concepto de las virtudes que debía tener un buen Cirujano de la Mano, las resumió en la frase lógica en la decisión, delicadeza en la ejecución, humanidad en el contacto y modestia … siempre. De todas ellas, Pepe iba sobrado.

Sirva este breve ´in memoriam´, para reconocer sus méritos, que le hacen merecedor de un indiscutible lugar de honor en la Historia de la Cirugía de la Mano, y paralelamente de la Historia de la SECMA.

Carlos IRISARRI

Pepe Cantero con Ezio Morelli y Julio Sánchez en una MR en Madrid en junio-1984

 

 

Tesis Doctoral

I Congreso ILA en Punta Cana , abril 1998